En casi todos los climas cálidos, secos y templados, la tierra ha sido desde siempre el material de construcción predominante. Aún en la actualidad un tercio de la humanidad vive en viviendas hechas de tierra; y en países en vías de desarrollo, esto representa más de la mitad.

Para algunos expertos la creciente necesidad de hábitat en estos últimos años solo se puede encarar utilizando materiales de construcción locales y técnicas de autoconstrucción, puesto que no pueden ser resueltos empleando materiales industriales debido a la falta de capacidad de producción y los medios económicos requeridos.

Últimamente se ha comprendido que la tierra tiene mejores cualidades que los materiales industriales como el hormigón, los ladrillos y los silicocalcáreos. Las técnicas de construcción con tierra recientemente desarrolladas demuestran su valor no solo para la autoconstrucción sino también para la construcción industrializada.

Las técnicas de construcción con barro datan de hace más de 9.000 años. Todas las culturas antiguas utilizaron la tierra no solo en la construcción de viviendas sino también en fortalezas y obras monumentales.

Existen construcciones grandiosas, tales como la mezquita de Djene empezada en el siglo duodécimo, o la impresionante Gran Mezquita de Mopti, en Mali, así como las hermosas construcciones del País Dogon; el Taj Mahal, en la India, que tiene escondido debajo de sus mármoles estructuras de bambú y barro, o las famosas casas torre del Yemen que pueden tener hasta 8 plantas de altura, muchas de ellas construidas hace 400 años; el bazar de Sedjan, en Irán. En México, Centro y Sudamérica existieron construcciones de adobe en casi todas las culturas precolombinas; edificios ingleses del siglo XVI, o alemanes del siglo XVIII; fincas de tapial en Brasil o Colombia; iglesias en EEUU…o los milenarios almacenes del templo de Ramsés II, en Egipto. La historia registra ciudades enteras edificadas con tierra, algunas de las cuales pueden verse hoy en África.

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Todos ellos son ejemplos de la durabilidad de esta arquitectura y de la fiabilidad de su principal material constructivo: el barro crudo. Su uso fue muy extendido en la arquitectura sagrada, oficial, civil o agrícola y las construcciones de barro se encuentran en todos los continentes con climas cálidos, secos y templados del mundo.

El barro, un material de construcción ecológico por excelencia

Cuando la humanidad empezó a edificar eligió la tierra cruda como material predilecto. Si no queda rastro de muchas de esas ciudades y construcciones es precisamente porque necesitan un cierto cuidado y mantenimiento: el día que los habitantes deciden abandonar el hogar y su periódica restauración, al cabo de unos (muchos) años la construcción tenderá a desaparecer. Volverá a formar parte de Madre Tierra, reciclándose en pradera, huerta, vasija de terracota, o bien otra vez en una construcción, tal como ocurre en Mali, donde el mismo barro, caído al suelo con las lluvias, es luego reintegrado a la masa de encalado. En una celebración anual todo el pueblo se encarga de enlucir los muros de la Mezquita de Djené. Obra colectiva que se repite desde hace un sinfín de generaciones. El material se convierte en sagrado y el trabajo en una alegre reunión del pueblo.

La tierra es el material de construcción natural más importante y abundante en la mayoría de las regiones del mundo. Se obtiene con frecuencia directamente en el sitio cuando se excavan los cimientos. En los países industrializados la desmedida explotación de los recursos naturales y los sistemas de producción centralizados intensivos en capital y energía, no solo generan desperdicios sino que contaminan el medio ambiente.

El 40 % de la materias primas en peso de todo el mundo se consume anualmente de forma directa en la construcción. El 26 % de los residuos vertidos en el medio ambiente; el 40 % de las emisiones de CO2 en el planeta y el 45 % del consumo energético del mundo provienen de las actividades de la construcción. Se considera además que un 15 % del calentamiento global del planeta es responsabilidad de la tala de arboles para el uso de madera para la construcción.

La cultura contemporánea se ha ocupado de perfeccionar este noble material. Hubo pioneros que lo hicieron mas fuerte y sólido y desarrollaron un uso correcto para fines arquitectónicos. Entre ellos podemos citar a François Cointeraux (1740-1830) quien inventa procesos para “estabilizar” la tierra, en pleno periodo de las Luces. Con sus métodos se construyeron durante décadas – en los cinco continentes – fabricas, escuelas y edificios públicos, que aun pueden verse.

El siglo XX fue sin duda un duro revés para la tierra. Además del cemento, los ladrillos cocidos fueron los responsables de su decadencia.

En Europa las dos guerras mundiales dieron como resultado periodos en que hubo un renacimiento de los proyectos arquitectónicos a partir de tierra. En los años 20 y en los 40 Frank Lloyd Wright (1867-1959) en los Estados Unidos y Le Corbusier (1887-1965) en Europa, dos genios de la arquitectura moderna, realizaron como edificios de tierra. En la misma época el belga Luyckx construye en Adrar, Argelia, un soberbio hospital y el egipcio Hasan Fathy rehabilita y actualiza en su país la construcción con tierra.

La espectacularidad de las obras del desarrollo “a cualquier precio” defraudó a planificadores, y profesionales. En Europa y en Estados Unidos, en los años 70, resurgió un entusiasmo irresistible por la tierra como material noble y económico para construir casas confortables y seguras. Comenzó a concebirse esa posibilidad como una alternativa mas de la tecnología socialmente apropiada. Así grupos de trabajo como el Craterre, en Francia, y otros similares en Inglaterra y EEUU han abordado el tema con el objetivo de lograr métodos operativos, confiables y económicos en función de la realidad contemporánea. Su propuesta es que con materiales del lugar es posible construir sin tener que importar insumos o usar excesiva energía y acceder así a hábitats con un gasto razonable. El camino de las construcciones con tierra, es el camino del ahorro de materiales, del ahorro de energía y la protección del medio ambiente, o sea, el de las construcciones ecológicas.

Cararcterísticas del material

La tierra para la construcción contiene proporciones variables de arcilla, limo, arena y grava, pero no debe contener materia orgánica. La arena confiere estructura; la arcilla es esencial, da cohesión, es el aglutinante, pero demasiada arcilla hace que el material se agriete. Al agregar agua las partículas (iones) de estos ingredientes tienen un comportamiento eléctrico de cohesión que aumenta con el correcto amasado y el mezclado, que es el secreto de su resistencia.

Sabemos que la tierra al humedecerse se hincha, y luego, si es muy arcillosa, suelta el agua despacio, o rápido, si es arenosa. La una es muy moldeable; la otra, se desmenuza.

¿Sirve cualquier tierra para construir? En principio si; solo que si resulta muy arenosa hay que añadirle arcilla pura y si es muy arcillosa se le añade arena. El secreto está, simplemente, en conseguir una mezcla que necesite muy poca agua para ser moldeada, y así, al secarse, contraerá, se deformará, y se agrietará lo menos posible. Entonces suele mezclarse con algún tipo de fibra vegetal seca como la paja, el pinillo (la pinassa), hojas de palmera cortadas a un tamaño adecuado, paja de arroz, esparto, cáñamo, fibra de coco…dependiendo de lo que se tenga más a mano. En algunos lugares, como la India, se le añade estiércol fermentado de vaca.

Las fibras huecas como la paja mejoran el aislamiento, y en general hacen mas fuerte el material.

La tierra es idónea para construir no solo en climas secos; en climas templados y húmedos las paredes se protegen de la lluvia con generosos aleros, y de la humedad del suelo mediante cimientos de piedra u hormigón y con los inevitables 50 cm de altura del muro a prueba de agua (de piedra por ejemplo) que sostiene cualquier pared de tapial o de adobe.

El profesor Gernot Minke es un referente mundial en el área de edificación con materiales naturales, desde el barro hasta el bambú. Dirige el laboratorio de construcciones experimentales en la Universidad de Kassel, Alemania, donde se han realizado un buen numero de investigaciones destinadas fundamentalmente a las construcciones con tierra, tratando de mejorar su resistencia contra la lluvia o desarrollar técnicas de bajo costo para Latinoamérica u otros lugares del mundo, e incluso para zonas sísmicas mejorando las técnicas para que las construcciones sean resistentes a los movimientos sísmicos. Como afirma “el problema no es el adobe, sino cómo se calculan y realizan las estructuras, la forma de las aberturas, las dimensiones de los muros, los techos”, para luego agregar que, “lamentablemente, el viejo arte de la construcción con barro se ha ido perdiendo”.

Debido a esta pérdida de conocimientos ancestrales, se ha propuesto redescubrir los secretos de este oficio, ayudado por todas las herramientas que le ofrece la tecnología moderna. De esta manera, pone a prueba diferentes composiciones de barros sometiéndolas a esfuerzos controlados de tracción, abrasión, compresión y hasta erosión por viento y agua, por ejemplo, dando como resultado valiosas tablas y coeficientes sobre el comportamiento de cada alternativa.

Para Minke el barro no solo es el material para los pobres sino para todas las clases sociales y diferentes tipos de edificios como escuelas, hospitales, centros de salud… Así, ha realizado un centro de salud de más de 5.000 m2 construido con bóvedas y cúpulas de barro. “Con respecto a construir con materiales naturales, no existen tantos inconvenientes como uno puede imaginarse, hay que trabajar bien los cimientos, las barreras de humedad, la condensación y demás cuestiones básicas”.

Ha escrito varios libros donde expone sus conclusiones, entre los que destaca su interesantísimo Manual de construcción en tierra.

Existen diferentes modalidades tradicionales de construcción con barro, como se denomina a la tierra arcillosa, según la cultura del lugar. Entre ellas, sobresalen tres como técnicas de mayor uso.

ADOBE: Bloques o ladrillos moldeados a partir de una mezcla maleable de tierra arcillosa, fibras vegetales, y arena. Esta mezcla se proyecta en un molde metálico sin fondo y se prensa con unos golpes, después se extrae el adobe de la matriz y se deja secar en una superficie llana. Una vez seco se utiliza como en albañilería convencional. La argamasa puede ser de arena y barro o enriquecida con cal.

TAPIAL o tierra apisonada : una mezcla parecida a la del adobe se dispone por capas en el interior de encofrados móviles y se va aplastando, con un pilón. Cuando están llenos se van subiendo los encofrados.

Tanto en uno como en otro método la moderna tecnología nos permite compactar la mezcla con mayor eficacia haciendo uso de prensas hidráulicas para dar forma a los bloques, en el primer caso, o de martillos neumáticos, en el segundo.

COB: En esta técnica ancestral, la mezcla básica de tierra arcillosa y arena es similar al adobe, aunque usualmente contiene un mayor porcentaje de paja. Y en vez de crear bloques uniformes o ladrillos, se forman bolas o pegotes (cob en inglés) que se aplican y se integran directamente a mano en la pared. Así la construcción es como crear una escultura. El cob fue un método comúnmente utilizado en la Inglaterra del siglo XIX. Muchos de esos edificios todavía están en pie.

En los tres casos los muros exteriores pueden revocarse con una mezcla básica de barro y arena a la que se suele añadir un pequeño porcentaje de cal o cemento para aumentar su resistencia a la intemperie.

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Escola Bressol Santa Eulàlia de Ronçana
Escola Bressol Santa Eulàlia de Ronçana
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casa hecha con balas de paja

“En Alemania mucha gente pide revoques de barro, por estética y por cuestiones ecológicas. Muchas de estas Hoy en día se esta recuperando la tradición de los encalados de tierra que se adhieren y se comportan perfectamente en forrados interiores de ladrillos de termoarcilla o incluso en bloques de cementos convencionales, ofreciendo una gran variedad de acabados, colores y lisajes.casas además son alimentadas con paneles fotovoltaicos”, explica Minke. En realidad es una tendencia que se extiende por toda Europa, y que tiene que ver con un regreso a la naturaleza y a la demanda de urbanizaciones ecológicas.

Minke tiene una respuesta para cada cuestión, recurriendo la mayoría de las veces a ejemplos prácticos de culturas ancestrales: muestra cómo cierta tribu africana hace muros con bolas de barro que luego se alisan con un revoque especial que no se erosiona con el agua, o explica que es mejor hacer adobes huecos porque de esa manera son más livianos, más fáciles de manipular y mejores aislantes térmicos. Incluso hace un glosario de las diferentes técnicas que hay además del adobe, como el tapial, por ejemplo, para la que ha desarrollado un método de apisonado que permite hacer con dos personas un metro cúbico de pared en una hora, mientras que con la técnica tradicional se requieren hasta 40 horas.

Con relación a las cualidades de los muros, se deben destacar su alto aislamiento térmico y acústico, su resistencia y durabilidad; su resistencia al fuego, y a los cambios bruscos de temperatura, configurando además un hábitat que respira. Tienen la ventaja de regular el contenido de humedad en los ambientes interiores, absorbiendo en su masa además, radiaciones muy perjudiciales para la salud, como el gas radón y otras ondas provenientes de los artefactos modernos, teléfonos celulares, microondas, televisores, etc. mejorando sustancialmente el clima interior. Otra ventaja es la capacidad de las paredes de tierra de almacenar calor en su masa, devolviéndolo luego pausadamente al ambiente.

El barro no requiere de maquinaria, ni capital, ni energía extra; sólo mano de obra. Además su producción necesita sólo el 1 % de energía de la requerida en la fabricación de ladrillos cocidos o de hormigón, y encima no poluciona el ambiente. Su facilidad para crear formas orgánicas, que se integran perfectamente en el entorno natural convierten al barro en un material de preferencia en la bioconstrucción; y su facilidad para extraerlo, prepararlo y utilizarlo favorece los proyectos de auto-construcción. Sólo requiere abundante mano de obra, que nos recuerda una tradición que nos viene de la noche de los tiempos, donde la comunidad, mediante la participación voluntaria ayudaba en la construcción del nuevo hábitat de cada uno de sus miembros.

Aunque la puesta en obra pida ciertos requisitos, a veces muy diferentes de la construcción convencional, es en sí mismo un sistema de edificación sencillo que provee un mejor clima interior y resulta mas económico. En los interiores de las construcciones con tierra se aprecia inmediatamente su frescura y calidez. Los pisos pueden amasarse con aceites naturales y cera de abejas desprendiendo deliciosos aromas. Sus acabados de color natural y el cálido ambiente que se crea con todo ello, se nota apenas pasar la puerta.

La tierra utilizada correctamente es un material disponible, duradero, económico, con grandes cualidades y posibilidades. Puede ser una respuesta a los enormes requerimientos actuales de vivienda así como una propuesta alternativa a una nueva conciencia en la arquitectura.

Jordi Alemany

Per saber més :       Orígens escola taller de bioconstrucció

3 thoughts on “Volver a la tierra, el mejor material de construcción

  1. Molt be! me ha gustado mucho el artículo y la data contenida en el mismo. Soy de Argentina y estoy por armar una casa en clima templado de adobe. El artículo me da más confiabilidad en la decisión. Saludos y gracias x la data!

  2. Juan Jose, gracias por la informacion me ha sido util ya que quiero disminuir calor en losa usando estos materiales:tierra arcillosa, paja y arena de rio; soy del estado de Veracruz Mexico.

    Saludos cordiales

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