A la temprana edad de once años, empezaba a encargarme del jardín de casa. Junto a mi abuelo iba descubriendo y aprendiendo casi sin darme cuenta.
De entre los aprendizajes y recuerdos que me acompañan y que tan útiles y provechosos me han sido y son todavía, hoy quiero mostrar, compartir uno, trata sobre el tema que hoy exponemos.

En la parte trasera de la casa, dónde estaba la zona más grande y soleada del jardín, crecía junto a otros árboles, plantas y rosales, un hermoso naranjo.
Pasaban los años y no ofrecía ninguna naranja todo y poseer ya un buen porte y tamaño. Mi madre y mi abuelo hicieron venir a algunos profesionales de la jardinería, los cuales coincidieron en afirmar que era un naranjo borde y que jamás ofrecería frutos.
Así pues todo indicaba que nunca probaríamos una naranja que ofreciera aquel árbol, y éste siguió creciendo a su ritmo y antojo y sin ser molestado.
De pronto llegó un día en que empezó a ofrecer sus frutos (el  dejar hacer y la paciencia son virtudes que quizás debemos aprender).
Las cosechas posteriores fueron inimaginablemente exuberantes y abundantes. Ese naranjo ofrecía montones y montones de enormes y jugosas naranjas sin parar.
Jamás tuvo tratamiento alguno, ni químico, ni natural y jamás tuvo una sola poda. Solo alguna vez se le cortó alguna rama baja que impedía que pasáramos por allí.
Por aquel entonces nunca fui consciente del aprendizaje, solo mas tarde, ya adulto comprendí, recordando aquel naranjo y pensando en lo vivenciado, que a menudo los consejos de los libros, las escuelas, y todo lo que repetimos sin indagar profundamente, no corresponden  siempre a la realidad, no siempre son ciertos. Éste era y es un buen ejemplo.

LA PODA

“Los argumentos para defender la poda son en líneas generales, el dar forma y ajustar el vigor del árbol, con el fin de mantener un equilibrio entre el  crecimiento del árbol y la presentación, disposición y colocación óptima de la fruta en el mismo. Para aumentar rendimiento y calidad de la fruta cosechada y facilitar operaciones y manipulaciones que se realizan en el huerto tales como labrar, fertilizar o pulverizar pesticidas.
Jardineros y agricultores no buscan la forma natural, sino una forma artificialmente podada y ajustada a la conveniencia y beneficio del agricultor. Pero, ¿realmente va a favor de los mejores intereses del granjero el podar temerariamente y a la ligera sus árboles sin tener ni idea de lo que es la forma natural del árbol, o sin la menor  sospecha de cómo actúan las fuerzas y la sutileza de la naturaleza?

Un tema polémico que a menudo genera debate y controversia incluso en aquellos sectores que pretenden ser más novedosos o respetuosos.
Esta fiebre por la poda es el resultado de la ”información” (o desinformación) promovida por  sectores oficiales, escuelas de jardinería, libros sobre el “cuidado” de los árboles e incluso, asimilado, repetido y difundido en ocasiones por aquellos que se mueven en el campo de la fruticultura ecológica o imparten formación sobre el tema.
El resultado de la repetición y asimilación, sin ahondar en las cuestiones mas profundas, sin la búsqueda de la observación, y mucho menos sin un sentir empático hacia nuestros congéneres los árboles, el resultado de la ciega repetición no nos permite ir más allá y por lo tanto aprehender verdaderamente.

QUÉ ES LA PODA ?

La poda, mutilación continuada, cruel y antinatural, que ha sido y es sentenciada oficialmente como una necesidad imperiosa sin la cual parece ser que los árboles no pueden ir bien, o quizás no pueden engendrar buenos frutos o no van a crecer saludablemente.
Quizás deberíamos cuestionarnos si todo ello es cierto ya que nada está más lejos de la verdadera SALUD de un árbol.

Los árboles podados son árboles traumatizados, árboles anulados en su propio sistema natural, árboles obligados y forzados, condenados a ser árboles enfermos.

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Moreras, falsos plátanos y muchas especies que habitan en nuestros jardines y calles sufren año tras año mutilaciones como esta.

La enfermedad más grande, pero, es aquella generada por la ignorancia del ser humano, repitiendo sin parar aquello que nosotros mismos hemos asimilado como válido porque alguien a quien (hemos asimilado como valido de nuevo) le hemos otorgado credibilidad, sea persona o estamento, así lo ha decidido.
Suele suceder que repetimos sin más, sin ir más allá, sin observar, sin cuestionar, sin aprender.
Por ello, cabe tirar continuamente del hilo, para preguntarnos los porqués. ¿De dónde viene tal practica?, ¿a que intereses responde?, ¿es realmente necesaria?, ¿que perjuicios tiene?,…para ir encontrando el camino.

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 Es más que obvio que se trata de una práctica demoledora y antinatural

¿Dónde empieza el error? ¿Cuales son las consecuencias?
Para llegar a los trasfondos, para llegar a lo verdadero o no de la cuestión.
Para averiguar que es o no tan necesario como nos dicen.
Reitero y no me cansaré de ello, la NATURALEZA sabe perfectamente que debe hacer y como, tiene sus perfectos mecanismos que funcionan desde hace millones de años sin nuestra supervisión, opinión e intervención.
Cabe por lo tanto ser mucho más humildes y sinceros, bajar de ese falso pedestal al que nos hemos subido nosotros solos, para acercarse, liberados del “conocimiento” académico, repetido y fijo, y adentrarse con la mente libre y limpia dispuestos a la constante evolución y el alma abierta, para sentir ver y escuchar profundamente.
Desde esta líneas hago un llamamiento a las personas para que de modo particular, o desde sus trabajos de jardinería o huertos, desde colectivos o ayuntamientos, propulsen el cambio y erradicación de esta practica absurda y tan agresiva que genera por supuesto la interrupción  del ciclo natural de los árboles atacados y su consiguiente profundo dolor.

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Miles de calles de nuestros pueblos y ciudades están habitados por árboles a los que no se les deja ser árboles

Comencemos de una vez a abandonar esta práctica y a permitir que los árboles crezcan en paz.

¡¡¡Dejad a los árboles en paz!!!

Ellos nos darán  su mejor sombra, el mejor cobijo, el mejor aire y los mejores frutos, mejor a aún si están  libres de productos químicos tóxicos, tirados paracontrarrestar las consecuencias entre otras de la poda y por encima de todo, llenos de salud, luz y vida, crecidos disfrutando de su libertad y propia naturaleza.

¿QUE SUCEDE CUANDO PODAMOS?

Cabe plantearse y comprender que cada vez que podamos al árbol, estamos mutilando, y generando toda una serie de consecuencias que afectan negativamente y que además van a generar dependencia.
Por una parte frustramos su naturaleza intrínseca de crecer a su ritmo velocidad y forma natural. Por otro lado debemos entender que cada corte/mutilación genera una herida y por lo tanto la consiguiente consecuencia: el árbol va a tener que dedicar un esfuerzo y energía a cicatrizar y sanar sus abundantes heridas.

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Su energía está encaminada hacia éstas con lo que a menudo no puede estar encaminada a generar y gestionar su propia salud natural.
Esta se ve profundamente afectada por el estrés al que el árbol es sometido, y la situación de debilidad que se le ha propiciado, restando así más vulnerable a la consiguiente enfermedad, plagas, tumores,..
Por otro lado, el árbol de algún modo pierde la información que tiene registrada de forma natural para su crecimiento armónico, entrando en una situación de confusión continuada y en una espiral de desorden en su crecimiento que igualmente va perpetuando una situación de estrés crónico que le va a acompañar toda su vida.
Por otra parte generaremos una situación de bucle, de dependencia crónica: a más poda mas chupones, a más chupones más poda…y así sucesivamente.

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Todo ello conforma sin duda alguna la ENFERMEDAD.

La Permacultura nos conduce hacia un modo de hacer totalmente distinto, uno de nuestros grandes  referentes es Masanobu Fukuoka, científico microbiólogo japonés que a partir de cuestionarse acerca de las “maravillas” de la Moderna Ciencia Agrícola y, en un despertar visionario comenzó a ver que todos los “logros y conclusiones” de la civilización humana carecían de significado frente a lo que es la totalidad de la naturaleza. Fukuoka sembró la semilla de la revolución hacia un camino natural basado, entre otros pilares, en la autofertilidad de la tierra, siendo punta de lanza de un movimiento transformador entorno a una agricultura más acorde con las leyes de la naturaleza, que la comprenda, y colabore con ella en vez de intentar explotarla y dominarla.

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Fukuoka expone y desarrolla de forma sencilla, clara y contundente diferentes aspectos y argumentos sobre la poda en su libro La Senda del Cultivo Natural, de los cuales cito algunos puntos:

• “Aunque se atribuya a la poda la máxima importancia en el desarrollo de la fruta, no se sigue para ello ningún método que pueda considerarse simple o básico. Frecuentemente es difícil saber cuanta poda es suficiente”.
• “Una cuestión que merece ser contestada en primer lugar es hasta que punto la poda es realmente una parte necesaria del cultivo de frutales”.
• “¿Qué ocurriría si, sencillamente dejáramos crecer a los frutales a su pleno tamaño bajo condiciones naturales?”.
• “La verdadera meta que desea alcanzar el jardinero o el fruticultor mediante la poda es conseguida por el árbol de manera natural”.
• “De la misma manera si un árbol frutal crece correctamente, bajo condiciones naturales desde el principio, nunca habrá necesidad de podarlo”.
• “nunca se para a considerar el enorme impacto (corte inicial de ramas) que esto ha hecho en el árbol. Debido a esa simple poda, el fruticultor deberá seguir podando el árbol para el resto del periodo de vida del árbol”.
• “Una vez se haya dañado un nuevo vástago, aunque no sea mucho, esa lesión se convertirá en fuente de confusión que el árbol ha de seguir de por vida”.
• “La poda sólo crea la necesidad de seguir podando”.

¿Que podemos hacer?

Dedicar tiempo a la observación y al estudio para poder aplicar un buen diseño nos puede ayudar mucho a no cometer tantos errores.
Escoger bien los árboles, no sólo teniendo en cuenta condiciones climáticas o preferencias y necesidades nuestras o gustos, sino también adaptarlas al espacio físico dónde van a crecer.
El problema inicial está en la primera poda, así que si ésta no se efectúa cambia todo el proceso y consecuencias.
Si el árbol ya ha sido podado, todo el proceso siguiente esta ya condicionado, pero eso no implica necesariamente que debamos seguir por sistema podando y podando. Propongo dejar actuar un poco más y observar que sucede…sea como sea, de cortar siempre se está a tiempo.
Para árboles en crecimiento cuyas ramas quedan muy bajas o queremos impedir que el árbol crezca a lo ancho, podemos sustituir el acto de cortar por un acompañamiento durante su crecimiento atándolas para propiciar progresivamente su forma hacia arriba.

Volviendo al naranjo del que hablaba al principio, he de decir que de hecho aquel naranjo sin poda, fue sin duda el más exuberante, productivo y sano que jamás he visto. A lo largo de los años he podido comprobar similares o idénticas condiciones en ciruelos, cerezos, manzanos crecidos igualmente sin poda.

Cabe decir que, del mismo modo que una verdad repetida es una mentira,
una mentira repetida puede acabar convirtiéndose en una verdad.

Lo mejor que podemos hacer es dejar al resto de seres naturales en paz…Y preguntarnos, quizás, porqué queremos intervenir tanto fuera de nosotr@s y tan poco en nosotr@s mismos.

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Olivier Savane

Cuidar la Tierra

2 thoughts on “La poda, árboles enfermos

  1. Hola, tengo un árbol que se denomina comunmente Pezuña de Vaca. Éste año no le salieron flores. Y las hojas que tenía se secaron y no salieron nuevas. En cambio en su parte baja del tronco saliero muchos chupones con muchas hojas y muy vigorosos. Mi pregunta es si debo cortar los chupones o dejarlos crecer y guiarlos hacia arriba (ya que tengo una vereda chica y el crecimiento de los chupones está estorbando el paso por la vereda) o si debo sacarlo y plantar otro ejemplar.
    Desde ya muchas gracias!
    Atte. Mariana de Argentina

    1. Siento no poder ayudarte, el autor del texto esta de viaje y ahora es difícil contactarlo. El sentido común me dice que elijas uno o dos chupones vigorosos y guialos hacia arriba para sustituir a la larga al árbol que parece enfermo y el resto de chupones los eliminas.

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