Mapa mundial de conflictos ecológicos

Miles de conflictos ambientales tienen lugar por todo el Planeta. La contaminación del agua, la degradación de la tierra y la liberación de sustancias tóxicas peligrosas afectan sobre todo a las comunidades pobres y marginadas, que no tienen el poder político para acceder a la justicia y a la salud. Son, por tanto, los más desfavorecidos los que sufren de primera mano los impactos ambientales ocasionados por las antiguas y nuevas formas de extracción de recursos naturales, lejos de la mirada de los consumidores finales.

Un equipo internacional de expertos y activistas coordinado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) han elaborado el Atlas de Justicia Ambiental. Es uno de los resultados más relevantes del proyecto europeo EJOLT (Environmental Justice Organizations, Liabilities and Trade). Ha sido elaborado a través de un proceso colaborativo entre activistas y académicos y aporta evidencia sobre los desequilibrios estructurales de poder en la economía global.

“El Atlas muestra cómo los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo, por las demandas de materiales y energía de la población mundial de clase media y alta”, explica en una nota de prensa el catedrático de la UAB Joan Martínez Alier, director del proyecto EJOLT, en el que se enmarca esta iniciativa.

Al mismo tiempo que da visibilidad, la plataforma interactiva es un banco de conocimiento, ya que analiza más de 1.000 problemas de justicia ambiental. Con un solo clic se puede obtener información sobre el caso: su descripción, los actores involucrados, la movilización, los resultados y las fuentes. Asimismo, los conflictos se pueden filtrar por tipo, por país, por compañía y por producto.

La importancia de la movilización

Una de las conclusiones importantes del proyecto es que la resistencia popular y los movimientos sociales de justicia ambiental son claves en la conservación del medio ambiente. “Sólo cuando las comunidades se planten contra la contaminación, los gobiernos y las empresas cambiarán su comportamiento”, afirma Leah Temper, investigadora del ICTA-UAB y coordinadora del Atlas.

El proyecto está abierto a la participación de nuevas organizaciones e investigadores

Tendencias preocupantes

“El mapa muestra tendencias preocupantes como la impunidad de las compañías que cometen delitos medioambientales o la persecución de los defensores ambientales, pero también inspira esperanza. Entre las muchas historias de destrucción ambiental y de represión política también se hallan casos de victorias en la justicia ambiental, casos donde se ganan los juicios legales, se cancelan proyectos y los bienes comunes se retornan a la comunidad. El 17% de los casos analizados se consideran victorias de justicia ambiental”, explica Leah Temper.

El Atlas forma parte del proyecto europeo EJOLT financiado por la Unión Europea con 3,8 millones de euros, que engloba a 23 universidades y organizaciones de justicia ambiental de 18 países, además de colaboradores independientes. El plan lleva tres años en marcha y culminará en 2015. Para entonces, el objetivo es llegar a nuevas organizaciones de la sociedad civil e investigadores para ampliar la base de conocimientos y poder documentar el mayor número posible de conflictos ambientales.

Este artículo  está relacionado con  el ecologismo de los pobres

Aquí nos vamos a quedar, es un documental en el que académicos, activistas y personas afectadas por situaciones de injusticia ambiental, aportan sus visiones y testimonios para responder a la pregunta, ¿Qué es la justicia ambiental?

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