Hace tiempo tuve un sueño que todavía hoy me persigue… El gris pesado de las ciudades, el espacio robado a la Naturaleza se transformaba radicalmente.

El Retorno del “verde”, de la luz, de la vida, del frescor cubriendo las ciudades. De hecho cubriendo de vida todo aquello que era gris. Vida por encima del cemento, vida  entre el cemento.

En mi sueño veo la vegetación en cualquiera de sus formas pintando cuadros vivos, cubriendo calles, patios, plazas, jardines, fábricas, edificios  y azoteas.  Mosaicos de árboles en aparcamientos, grandes superficies comerciales y polígonos industriales, protegiéndonos del sofoco intenso de los meses veraniegos, en los que el sol ardiente recalienta el asfalto, mientras a cambio  del gris los  colores y las formas naturales nos alegran la vista y el Alma.

Mi sueño es compartido, aunque todavía quede muy lejos de la realidad deseada y quede mucho por andar.

Diseñadores, auto constructores, permacultores y arquitectos ya trabajan implementando estos sistemas en edificios y casas.

Así, desde la Permacultura se está potenciando y difundiendo (entre otras cosas) la implementación  y construcción de TECHOS VERDES. Éstos, son tejados poblados de vegetación, con una capa de sustrato, de diferente tipo y grosor para proveer de un buen drenaje  así como una capa protectora, membrana impermeable  que impide la entrada del agua al interior. En definitiva  son tejados vivos donde se cambian los materiales artificiales o procesados por materia viva.

Aunque el concepto de techos verdes nació en Alemania en los años 60 y se ha ido extendiendo por el mundo, no es nada nuevo al  fin y al cabo, pues estos se conocen desde hace siglos, desde las zonas más frías a las más cálidas del planeta, desde Escandinavia o Islandia hasta Tanzania.

Desde la Permacultura, conjugando los conocimientos y experiencias del pasado con los más novedosos y modernos se apuesta por un trabajo muy valioso en esta dirección, entendiendo las múltiples ventajas de los tejados verdes, tanto para las personas que habitan bajo éstos, como para el espacio que generan, así como para las condiciones de la casa en si misma,  o porque no, contribuyendo a la mejora de los climas y por tanto del planeta. De lo local a lo global, de lo global a lo local…

Los Tejados verdes no son solamente agradables a la vista sino que además forman, en el caso de una ciudad, un valioso biotopo. Entre las virtudes se les otorga la mejora del aire, la influencia positiva en múltiples aspectos como puede ser la producción de oxigeno y la absorción de CO2, así como el filtraje de las partículas de polvo y la suciedad del aire, absorbiendo las partículas nocivas y por lo tanto reduciendo la contaminación.

Los techos vivos se van transformando durante las diferentes épocas del año, a causa de los diferentes agentes atmosféricos, así como por el transporte de semillas por los pájaros y el viento, algunas quedaran, otras no, quedando así una comunidad vegetal adaptada al lugar  que irá cambiando de forma y colores en cada estación  y seguirá verde incluso en invierno.

Pero no sólo eso. Un techo verde, un techo vivo, es capaz de enfriar en verano y calentar en invierno, evita en si mimo el recalentamiento del techo, reduce la variaciones de temperatura entre el día y la noche, así como las variaciones de humedad en el aire, sin dejar de ser un excelente aislante térmico y acústico.

Así, pueblos y ciudades del mundo ya empezaron este camino, algunas como Reikiavik en Islandia o Vancouver en Canadá son algunas muestras de ello. En Alemania, los tejados vivos  son frecuentes en ciudades como Berlín, Hannover, Dusseldorf o Dortmund existiendo incluso urbanizaciones enteras en las que todas las casas tienen los tejados verdes. Findhorn, en Escocia, Watters o Bad Bluman en Austria o Toronto en Canadá también son algunos ejemplos.

Esto debería ser un referente con el que si las personas, los pueblos, las administraciones, las sociedades diéramos un paso podríamos mejorar la vida en el planeta que habitamos y a menudo  también perjudicamos.

Creando techos verdes, recogiendo las aguas pluviales que a su vez pueden gestionarse para el riego de las plantas, creando materia orgánica que sirva después para fertilizar y nutrir a las mismas, generando alimentos en balcones y azoteas, colmando de plantas colgantes y trepadoras las fachadas de los edificios como verdaderos JARDINES VERTICALES, todo esto conjuntamente con otras medidas (reciclaje, disminución del parque automovilístico, la disminución  de combustibles fósiles, utilización de energías limpias, etc… y la implicación de toda la comunidad) avanzaríamos para crear ciudades realmente sostenibles.

 Colmando de vida y multiplicando estas acciones, podríamos conseguir reducir de un modo considerable una parte de la necesidad de energía utilizada para calentar viviendas en invierno y enfriarlas en verano, generaríamos depuradoras naturales de aire que permitiría un aire mucho más sano, generaríamos alimentos para nosotros, pero también para un sinfín de pequeños e importantísimos insectos, tan útiles  y necesarios para la vida en el planeta.  Por ejemplo, los techos verdes con pastos y hierbas silvestres ofrecen un espacio vital a escarabajos, abejorros y mariposas, los techos con brezo son excelentes para las abejas. Alimentaríamos la biodiversidad estimulando las cadenas naturales y por tanto LA VIDA.

 Ahora solo falta que llegue pronto el momento en que por una parte cada vez sean más las personas que elijan y demanden estos cambios y nos pongamos a transformar. A su vez los gobiernos, mediante legislaciones que obliguen a construir con estos criterios de sostenibilidad, y contribuyamos  entre tod@s a recuperar un mundo mejor.

Una ciudad verde y otra y otra,…son finalmente pequeños pulmones naturales, limpiando el ambiente polucionado de las ciudades. Respiros para un planeta que agoniza con toda la contaminación generada por el hombre y sus maquinas, un pequeño gran paso hacia el respeto, hacia la belleza, camino a la reconciliación entre el hombre y la naturaleza, aprendiendo a convivir.

Tengo un sueño:

Techos verdes, jardines verticales, aparcamientos, escuelas, calles, fábricas, patios, plazas llenas de árboles, plantas y flores, jardines de vida por doquier.

Un reto que cabe alcanzar, una responsabilidad que cabe asumir, una realidad por construir.

Olivier Savane

Cuidar la Tierra

web : Permacultura La Bota Fèrtil  Espai de  Permacultura Aplicada. Serveis de Permacultura

4 thoughts on “Ciudades verdes, un sueño

  1. Me ha encantado el artículo. Lo que al principio me parecía un capricho ecológico dentro de lo urbano ha resultado ser un potente elemento integrador de lo natural en las castigadas ciudades alejadas de la vida y la naturaleza. Me ha sonado a estar escuchando las recomendaciones técnicas de un arquitecto del año 2100. Como siempre, en el futuro aparecen las soluciones sintéticas, sencillas y afines a la ingeniería sistémica más sofisticada : la naturaleza. Una vez más, mirando para detrás miraremos para delante.

  2. Un artículo precioso! También un sueño mio. Me encanta la idea de convertir el gris muerto en un verde vivo! Genial Olivier! Un abrazo!

  3. Ostres!! Que macoo…i cert!!

    Si seguim sembrant cadascú de nosaltres tantes llavors…possiblement aconsseguirem uns carrers, unes plaçes, uns pobles, unes ciutats, uns espais …. i unes persones, uns éssers on el color verd llueixi, amb més força, i doni lloc a una vida florida!!!

    Gràcies per compartir

    Marina

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